El linfoma es un tipo de cáncer que afecta al sistema linfático, parte fundamental del sistema inmunitario. Existen distintos tipos, entre ellos el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin. Reconocer sus principales manifestaciones permite identificar cuándo es recomendable consultar a un especialista y realizar una evaluación médica.
¿Qué es el linfoma y qué tipos existen?
El linfoma se origina cuando determinados linfocitos, células que forman parte del sistema inmunitario, comienzan a crecer y multiplicarse de manera anormal. Los dos grandes grupos son el linfoma de Hodgkin y el linfoma no Hodgkin, que reúnen distintos subtipos con características y tratamientos diferentes.
De acuerdo con el Dr. Mauricio Henríquez, hematólogo de Andes Salud Concepción, el linfoma puede manifestarse de distintas maneras según el tipo y la zona del organismo comprometida. “Aunque existen síntomas frecuentes, su presencia no significa necesariamente que una persona tenga un linfoma. Por eso es importante evaluar cada caso de manera individual y considerar la duración y evolución de las manifestaciones”.
Síntomas del linfoma que conviene reconocer
Uno de los signos más conocidos son los ganglios inflamados, especialmente en el cuello, las axilas o la ingle. También pueden presentarse fiebre sin causa aparente, sudoración nocturna intensa, cansancio persistente y pérdida de peso involuntaria.
Otros síntomas de linfoma
Dependiendo de la zona afectada, pueden aparecer tos, dificultad para respirar, presión o dolor en el pecho, sensación de llenura precoz, aumento del volumen abdominal o picazón en la piel.
Según el Dr. Mauricio Henríquez, hematólogo de Andes Salud Concepción, estos síntomas deben analizarse considerando el contexto de cada paciente. “Una infección también puede provocar aumento de los ganglios u otros síntomas similares. Lo relevante es observar si las manifestaciones persisten, aumentan o aparecen junto con otras señales que requieran una evaluación médica”.
¿Cuándo consultar por un linfoma?
Ganglios inflamados y síntomas persistentes
Los ganglios inflamados suelen aparecer como respuesta del organismo frente a infecciones y, en la mayoría de los casos, no corresponden a un linfoma. Sin embargo, cuando aumentan de tamaño, persisten sin una causa clara o se acompañan de fiebre, sudoración nocturna, pérdida de peso o cansancio prolongado, es recomendable consultar.
Como referencia, la American Cancer Society estimó para 2024 más de 89.000 nuevos casos de linfoma en Estados Unidos, considerando linfoma de Hodgkin y linfoma no Hodgkin.
El Dr. Henríquez, enfatiza la importancia de no postergar la consulta frente a cambios persistentes. “La evaluación médica permite determinar el origen de los síntomas y definir si son necesarios exámenes adicionales. Consultar no significa que exista un diagnóstico de cáncer, sino que permite estudiarlo de manera adecuada”.
¿Cómo se diagnostica el linfoma?
El diagnóstico requiere una evaluación médica que puede incluir examen físico, análisis de sangre, estudios de imágenes y, cuando corresponde, una biopsia del ganglio u otro tejido. La elección de los exámenes dependerá de los síntomas, antecedentes y hallazgos clínicos de cada persona.
Ante síntomas persistentes o cambios que generen preocupación, es recomendable consultar con un especialista para determinar la causa y los pasos a seguir.
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